El ARA San Juan era perseguido por un submarino inglés

Antes de su desaparición, ARA San Juan "detectó por audio el rumor sonar de un posible submarino nuclear".

El acercamiento de la nave de guerra inglesa fue "constatado una hora antes ya que se la tenía por registrador".


Submarino

En consecuencia, la tripulación que había zarpado de la Base Naval de Mar del Plata el 1° de julio, a las 15:00, recibió la orden de "disminuir los ruidos al máximo" y proceder "a grabarlo" el día 9 de julio de 2017, a las 19:48.

Lo alarmante del caso es que los tres sonaristas con los que contaba el buque argentino en esa misión, "coincidieron en la clasificación" de la nave extranjera, o sea que se trataba de un navío "nuclear".

Las tres documentaciones grabadas de los ruidos del submarino que los acechaba tuvieron una duración de "10, 6 y 2 minutos" y fueron enviadas a la Armada Argentina. El dato hasta hoy se mantuvo en secreto.


San


Pero no fue el único ocultamiento que realizó la fuerza durante las horas de crisis que precedieron a la desaparición del ARA San Juan. Gracias a la filtración de un "mensaje naval" con el sello de "SECRETO", y que data del 10 de noviembre de 2016, la nave argentina había sido "limitado" en su "profundidad operativa" a solo "100 metros". Había una razón: a una mayor profundidad "no permite garantizar su estanqueidad", especifica el documento.

Un barco chino intentó embestir

Dos días antes del primer incidente con el submarino inglés, el ARA San Juan tuvo contacto con el pesquero (chino) LU RONG YUAN YU 883. De acuerdo al reporte oficial, que ya fue entregado a la jueza federal Marta Yáñez, el sumergible argentino "investigó" a la embarcación fuera del área económica, pero en sus adyacencias porque "prendía y apagaba su sistema de identificación".

El informe firmado por Pedro Martín Fernández confirma que "el pesquero comenzó a propulsar a gran velocidad" rumbo la posición del submarino cuando se intentaba realizar un "acercamiento" para identificación del buque asiático. Ese movimiento obligó al capitán a sumergirse y realizar "maniobras evasivas" para evitar una colisión con el barco chino, hasta que detectó que el pesquero se había alejado.

Por lo tanto, el ARA no sólo se vio obligado a sumergirse de un buque británico, sino también que tuvo un incidente con un navío asiático que intentó embestirlo.