Las Historias suelen ser verdad (Mini relato)



El Arte de Mentir,

Todavía no daban las seis, y la mirada se le notaba dudosa producto del sol que tímidamente comenzaba a asomar en esa elida mañana, manchada con alcoholes de distintas graduaciones y de andar de jarana. ella veía como su fina ropa Brand New caía desgastada tocando suavemente el piso como cuando se besa en las mejillas a una mujer hermosa e imponente. Le llevó unos 180 segundos deshacerse de esa finas telas en el piso que se travestían en unos ordinarios harapos, por lo que al terminar su romance exprés en una vieja cama de hotel, rechazaba totalmente lograr colocárselos otra vez.

-¿Me vas a dejar solo acá?

Holló mientras cerraba la puerta y su rostro de inmensa alegría se transformaba con una irónica mirada y unas cómplices palabras.

-Vos sabes cómo son las reglas de mi trabajo, ¿verdad?

Le replico condescendientemente, gracias a su actitud podemos afirmar que era basto su poder de dominio sobre todo aquel que se encontraba cerca suyo, incluyéndome a mí, por supuesto.

Nadie sabe, como ni por qué ella ejercía la ardua tarea de volcar toda su experiencia de amor en infelices almas, dicen, que no logran encajar en una sociedad ejemplificadora y condenatoria. Lo que sí sabemos es que le generaba mucho más placer que a todos nosotros al estar con ella. Cerró la puerta con displicencia y se dirigió a transitar el corto pasillo que lucía como una alfombra roja de de esos festivales donde idiotas premian a idiotas que se dejan premiar. La única certeza es que jamás imaginó lo que iba a ocurrir ni bien cruzara la puerta que la llevaría a la vida.


Es simplemente contar la verdad...